INUNDACIONES

 

CARACTERÍSTICAS
 
TIPOLOGÍA

 

a) Las inundaciones se pueden clasificar según el origen

 

  • Inundaciones por precipitaciones “in situ”

  • Inundaciones por avenidas o desbordamiento de los ríos, rieras, lagos o marismas provocadas o potenciadas por precipitaciones, deshielo, obstrucción de los lechos de los ríos o la acción de mareas y vientos.

  • Inundaciones por rotura o por operación incorrecta de obras de infraestructura hidráulica.

Riera de Altafulla durante los aguaceros de setiembre de 2003 (Fuenet: M.Ceperuelo)

 

b) Clasificación integral de las inundaciones producidas por lluvia

 

  • Inundaciones muy rápidas producidas por lluvias de intensidad muy fuerte (en algunos momentos puede llegar a ser superior a 180 mm/h) pero muy cortas (menos de 1 hora). Episodios muy convectivos. La cantidad de lluvia totalizada no suele superar los 100 mm. Usualmente producen inundaciones locales en las ciudades y pueblos (inundaciones de plazas, garajes, sótanos, etc., debido a problemas de drenaje) o en pequeñas cuencas con mucha pendiente, produciéndose las llamadas “flash-floods” o inundaciones súbitas. Éstas últimas son peligrosas para los practicantes de deportes de riesgo (barranquismo, rafting,…) así como en los pueblos costeros y zonas turísticas próximos a las montañas del litoral. Los principales daños son debidos a coches arrastrados, cortes de electricidad y, en algunas ocasiones, alguna víctima mortal, usualmente por imprudencia. La predicción meteorológica a corto término de la cantidad, intensidad y lugar afectado por las lluvias es muy difícil. El radar meteorológico y los modelos de mesoescala son buenas herramientas para su previsión a muy corto plazo. Pese a esa posibilidad la mejor previsión frente a estos episodios es la educación de la población. Este tipo de inundaciones tienen lugar principalmente en verano y principios de otoño.

  • Las inundaciones producidas por lluvia de intensidad fuerte o moderada (se puede mantener por encima de los 60 mm/h durante bastante tiempo) i duración entre 1 i 4 dies. Estas inundaciones tienen lugar principalmente en otoño, pese a que algunos casos históricos se ha producido durante la primavera. Cuando estas lluvias afectan a ríos con mucha pendiente o con mucho transporte sólido, las inundaciones pueden ser catastróficas. Es posible distinguir entre dos categorías:

A. Inundaciones catastróficas producidas por lluvias de fuerte intensidad durante dos o tres horas, y una duración total del episodio inferior a 24 horas.  Pese a que la zona más afectada pueda no ser muy grande (cuencas comprendidas entre 100 km2 y 2000 km2), las lluvias o el mal tiempo afectan áreas superiores a 2000 km2. En este caso el tiempo de respuesta es muy corto y pueden producirse muchos muertos. Pese a que la predicción meteorológica a corto término permite alertar del riesgo de lluvias fuertes, la incertidumbre sobre la cantidad, intensidad, duración y la zona más afectada por las lluvias es todavía grande. Además de mejorar las predicciones y modelos de transformación lluvia-caudal, la mejor previsión es la gestión correcta del territorio. La cartografía de la peligrosidad utilizando información histórica es también muy importante. Esta información puede ser instrumental (lluvia, caudal, altura del agua, etc.) u obtenida de los archivos y de la descripción de los eventos.

B. Las inundaciones catastróficas producidas por lluvias de intensidad fuerte y moderada durante dos o tres días. La zona afectada puede ser muy grande (más de 2000 km2), y las lluvias o el mal tiempo afectan una gran parte del país, o incluso, del NW del Mediterráneo (España y Francia, Francia e Italia, o, incluso,  España, Francia e Italia). En este caso el tiempo de respuesta puede ser muy corto para la parte alta de los ríos, pero el valor máximo de la crecida del río puede llegar un día después de que se hallan producido las máximas intensidades pluviométricas. La gestión de estos episodios por parte de protección civil y de los bomberos no es fácil, dada la gran extensión del episodio, pero, habitualmente, hay el tiempo suficiente para activar los planes de emergencia. En este caso el número de víctimas es generalmente inferior al caso -2.a- y una gran parte de los muertos se produce por imprudencia. Por el contrario, los daños materiales son muy grandes. Como en el caso 2.a. , la predicción meteorológica a corto plazo puede alertar del riesgo de lluvias fuertes sobre áreas extensas, pero la incertidumbre sobre la cantidad, la intensidad, la duración y la futura evolución meteorológica es todavía grande. Además de mejorar las previsiones hidrometeorológicas, la mejor previsión es también la gestión correcta del territorio, la educación de la población y la eficacia de la cadena de alerta. Finalmente, en estos casos es posible a veces laminar la crecida a través de los embalses.

 

  • Las inundaciones extraordinarias producidas por lluvias de intensidad débil con valores fuertes pero muy cortos y locales, y de una duración superior a 3 días. Se dispone de un tiempo de respuesta suficiente para laminar la crecida utilizando los embalses, y para desplegar los sistemas de socorro necesarios. En general no hay muertos y los daños materiales son inferiores a los del caso 2. Estas inundaciones no son frecuentes siendo la estación más típica la de invierno.

c) Atendiendo al impacto de la crecida de los ríos.

 

Esta clasificación es útil principalmente para integrar estudios de inundaciones históricas a escala secular. La pérdida de vidas humanas se halla muy vinculada al tipo de respuesta de la población, tanto individual como social que ha ido evolucionando a lo largo del tiempo. Por tanto, el número de víctimas no se puede considerar como un indicador objetivo del alcance del desbordamiento.

 

  • Inundación ordinaria: es la que se produce cuando el caudal del río aumenta de tal forma que puede alterar el ritmo de vida cotidiano, afectar infraestructuras no permanentes situadas en el río (p.ej.: pasarelas) o invadir pasos para el cruce del río. Sin embargo no produce daños materiales mayores.

  • Inundación extraordinaria: se produce cuando el río se desborda y aunque afecta el desarrollo de la vida ordinaria y produce algunos daños, no generan destrucción completa de infraestructuras. Estas inundaciones pueden ser locales o muy extensas.

  • Inundación catastrófica: aquella que produce pérdidas materiales graves, como destrucción total o parcial de puentes, molinos u otras infraestructuras, pérdidas de ganado y cosechas. 

 

Casa afectada por el aguacero de Montserrat en junio de 2000 (Fuente: GAMA)

 

Las zonas inundables son aquellas zonas normalmente secas que quedan sumergidas temporalmente, como consecuencia de una aportación inusual de agua superior a la que es habitual en esa zona determinada. En España, lo son aquellos territorios que limitan con los lechos de los ríos, torrentes, rieras, lagos o aguas continentales que pueden ser afectadas por avenidas con un periodo de retorno de hasta 500 años o que pueden embalsarse por falta de drenaje, y aquellas zonas urbanas donde por la insuficiencia de sistema de cloacas se pueda producir una acumulación de agua debido a lluvias con periodos de retorno inferiores a 10 años. (Protección Civil, España)

 

 

CAUSAS Y FACTORES AGRAVANTES

  • Naturales: meteorológicas: por lluvia

  • No meteorológicas: por invasión del mar, deshielo,…

  • No naturales (antrópicas): rotura de presas,...

  • Causas mixtas: en algunas ocasiones puede producirse una inundación por la rotura de una obra hidráulica, por causas meteorológicas.

 

Como se ha indicado al explicar la clasificación de las inundaciones según su origen, en las inundaciones por lluvia es necesario tener en cuenta que bien pueden ser inundaciones “in situ”, bien por desbordamiento de ríos como consecuencia de un aumento de su caudal debido a la lluvia. Las primeras van a depender fuertemente del estado de la red de drenaje y de la presencia de infraestructuras fácilmente susceptibles de ser inundadas, tales como sótanos o pasos subterráneos. Las segundas dependen del tipo y distribución de la lluvia, del tamaño, orografía, vegetación y tipo de suelo de la cuenca, y del propio río, incluidas las obras hidráulicas sobre el mismo (embalses, encauzamientos,…). También influyen las condiciones de humedad del terreno, que usualmente dependen de que haya llovido o no los días anteriores. Una gran parte de estos factores deben ser considerados en el cálculo que permite la transformación de lluvia a caudal, y que será fundamental a la hora de dar avisos de alerta.

 

El impacto del desbordamiento va a depender del uso del territorio próximo al río, siendo tanto mayor cuanto más vulnerables sean las infraestructuras existentes (tanto “continente” como “contenido”) y más próximas al río se hallen. Asimismo debe considerarse el transporte sólido que arrastre el río, ya sea natural (tierras, árboles, piedras,…) o antropogénico (coches, contenedores de basuras,…) y que puede tener efectos más destructores que la propia velocidad del agua.

 

 

Efectes del aguacero de Montserrat en junio de 2000 (Fuente: GAMA)

 

Por todo ello hay factores que agravan las inundaciones:

  • Una infiltración pobre del terreno, es decir, que el agua tiene dificultad para ser absorbida por el terreno, y ésta se acumula. La mala infiltración del terreno  puede ser debida a diferentes factores como que ya esté saturado, el uso del suelo o el tipo de suelo,…

  • Una situación meteorológica adversa, como por ejemplo, que el viento dificulte el desagüe de los ríos hacia el mar, por una lluvia intensa en un corto espacio de tiempo, la fusión de nieves o por un período de lluvias largo.

  • Un mal funcionamiento de las infraestructuras hidráulicas, como los embalses o las redes de drenaje

  • Edificaciones o actuaciones urbanísticas de otro tipo cerca de ríos o lugares dónde en alguna ocasión pueda circular agua.